domingo, outubro 22, 2006

a Rosamaria

Rosamaria

Tu lengua,
pececillo inquieto en mi rostro.
Tu boca,
ostra que juega con mis labios.
Tu piel,
arena ardiente sobre mi cuerpo todo.
Tu voz,
canto de sirena que me llama y espera.
Mi piel y mi alma responden
pero tú, sirena mía,
te esfumas con el sol
al bajar la marea.

(Amparo Jimenez)

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